1 de septiembre de 2017

NUEVA ENERGIA * Descubre el Reino Sutil "




En su mensaje “Comunicación Divina”, Jamye Price nos recuerda sobre nuestra magnificencia y divinidad y en que confiemos en nuestro interior. 

Rezar es un espacio de quietud y de comunicación con el reino sutil. Ya sea que le reces a dios, al universo, al amor o a tu ser superior, estás en comunicación con el reino sutil; con la divinidad dentro de ti y con TODA la vida.

Usualmente, el rezar se hace como una petición. Experimentas algo en el reino físico, deseando cambio. Estás buscando cambio y mejora en el reino físico. 

Lo que estás aprendiendo a nivel profundo es que la fuerza está dentro de ti. Eres dios, el universo y el amor, en forma humana. Esa es la experiencia física. Es la verdad que tu corazón entiende fácilmente –que la divinidad está dentro de ti.

El cambio que está ocurriendo es que el rezo ahora se ha transformado de ser una petición hacia algo que está fuera de ti. Se ha tornado en una comunicación con aquello que está dentro y fuera de ti.

Te estás conectando con lo que la dualidad ha percibido como separado. Te estás moviendo de lo lineal hacia la conexión con el TODO.

Estás integrando un mayor entendimiento de tu comunicación divina con la vida. Con comunicación divina consciente, rezas o te comunicas con aquello que está dentro de ti, así como con lo que está fuera. En este plano físico, existen los dos.

Estás aprendiendo y experimentando de manera profunda que tienes el poder de la Divinidad dentro de ti –el poder de co-crear con tus deseos en esta experiencia humana.

La energía del victimismo –esa corresponde a un ser que no entiende que dentro de él se encuentra la verdadera fuerza de un creador. Existen contradicciones, tanto en entendimiento, acciones y palabras, que mantienen al humano lejos de entender que es puramente divino.

Y desde esa energia de víctima, rezar será usualmente en el tono de “Por favor…. Yo no puedo, pero tú puedes”. Esta forma de rezar conlleva circunstancias controladoras de fuera de uno mismo. Porque la víctima no llega a comprender que el poder de co-crear está dentro.

No hay nada malo en sentir esto. No se juzga como algo malo. Es simplemente una fase de crecimiento. En momentos de necesidad es natural pedir ayuda.

Conforme observas tu propia energía e intención, ésto debe ser el único factor determinante de si tu energía en el momento resuena con el victimismo o con el crecimiento. No hay bueno ni malo, sólo información que utilizas para tomar tus decisiones.  Dentro de toda la experiencia hay un potencial de crecimiento que puedes observar.

Si te encuentras en mi momento de victimismo, celébralo. Porque has reconocido que quieres un cambio. Y si lo has reconocido, es que ya iniciaste ese cambio. Así que si lo reconoces, no te castigues. El reconocimiento es el inicio del cambio.

Ahora, la fé es una ponderosa aperture a lo desconocido. Es un grado de confianza. Es una experiencia positiva para tu apertura y crecimiento. La fé te abre a la magia desconocida que puede ocurrir porque permites que las cosas se nivelen y te magneticen de una forma que no es posible si estás controlando todos tus actos.

Conforme confías en lo desconocido dentro de ti, estás abriéndote a la expansión. Te estás abriendo a un entendimiento y a la conexión con el reino sutil, tu parte sutil.

Confiar en lo desconocido que hay dentro de tí significa confirar en tus impulsos, tus acciones, tu percepción y confianza que lo que aún no es conocido está resonando contigo. Lo desconocido es divino, mágico, amoroso y muy querido por tu corazón. Te muestra como la vida se desenvuelve y se abre más hacia lo que en realidad eres. Y esto es lo que mueve la energía de la creación, del rezo desde el victimismo hacia la apertura con la fé.  Todo inicia con el reconocimiento de tu magnificencia y se extiende hasta la co-creación con la Vida.


*Busca. Infórmate. Cuestiona. Comprende*
“La Verdad Es, Independientemente de lo que te Hayan Enseñado a Creer”.
Gracias a Jamye Price por sus enseñanzas
jamyeprice.com
(Septiembre 2017)

Einstein decía que la lógica te lleva del punto A al B, pero que tu imaginación te lleva a donde sea. Algo parecido decía Walt Disney: “si se puede soñar, se puede lograr”. Y sus parques de diversiones son prueba fehaciente de ello.

Considerando esa premisa, es muy bueno imaginar que tendremos abundancia en todo sentido. Usualmente, cuando se escucha el término abundancia se piensa en lo económico; pero el gozar de salud radiante, de relaciones personales saludables, de tiempo para la contemplación (je) y/o para realizar todo aquello que nos llena, nos nutre o nos apasiona, ¡también es abundancia!. No sólo estar libre de deudas.

Ahora, en la medida que nos volvemos menos lógicos y más sensibles. Le damos más cabida a sentir más que a pensar y le hacemos caso a nuestro sexto sentido… a nuestro “Pepe Grillo” particular y empezamos a hacer las cosas como nos las dicta el corazón más que como nos las dicta el cerebro, automáticamente nuestra perspectiva cambia. El cómo reaccionamos ante algo, o como accionamos para lograr un resultado, también cambia. Y por ende, el resultado o más bien, el cómo tomemos dicho resultado, cambiará.

Hace unos días comentaba sobre el tema de ventas, que aun cuando no ganes aquel negocio por el que tanto has trabajado, eso no es malo. Que nunca pierdes. Podrás no ganar un negocio, pero ganas la experiencia, el conocimiento, la especialización.  Al prepararte para ganarlo -si hiciste bien tu tarea y si en realidad te interesa ganarlo-, te haces de tanta información o retroalimentación sobre la empresa, el proyecto o el ámbito en que el mismo se desenvuelve que aquello para lo que trabajaste, y que no se concretó en este momento, seguramente te será de utilidad en el futuro. Así que…. Ganaste, no?

Y ¿qué me dices de aquellas ocasiones en que ves lo mal que está organizado un evento, lo mal que te tratan en la fila para comprar –por ejemplo- los boletos para ir al cine, o en la caja registradora de cualquier establecimiento, cuándo vas a realizar tu pago?

De aquello que pudiéramos considerar o categorizar mejor dicho, como “malo” se aprende… y mucho!. Y si hay aprendizaje, pues hay ganancia  8)   Aprendes todo aquello que no debes hacer si no quieres perder clientes, amigos, buenas relaciones personales o familiares, la posibilidad de un nuevo puesto y mil cosas más.

La manera en que te entregan los servicios que solicitas es otra fuente de aprendizaje, de estudio y de consideración para tu accionar. Eso de no hacer lo que no te gusta que te hagan tiene una gran verdad en el fondo. En ocasiones, te pueden tratar no con la delicadeza, el tacto, la rapidez, la buena manera que esperabas (o buscabas) pero si te detienes un momento y le permites al otro que viva en “su realidad”, aquella que está creando con su mal modo y mal humor…. Pues esa energía se quedará allá… con esa persona…. Donde pertenece. No tiene por qué trastocar tu abundancia de –digamos- alegría del momento. ¿Cierto?

También es importante que consideres para tu diario vivir la abundancia de sensibilidad, de empatía, de tolerancia, de entendimiento. Si tú permaneces sereno ante una circunstancia que parece desagradable para otros y manejas esta maravillosa abundancia en cada momento de tu vida, te sorprenderán los resultados.

Te invito a que lo hagas…  Nunca se sabe si la persona que te está atendiendo acaba de pasar o se encuentra en ese momento en una situación difícil, adversa, que no sabe o no encuentra cómo manejar. Así que, si tú eres tolerante, si permaneces en calma. Si le entregas una sonrisa o al menos una cara amable, a diferencia de la cara larga que la persona te está entregando, TODO cambia. Atrévete a experimentarlo y me cuentas el resultado.

Estoy de acuerdo con otra célebre frase del maese Einstein que habla de que aquello que no experimentes, jamás lo aprenderás… porque la no experimentación es meramente información.

Cierto, la vida es accionar. Podemos leer muchos libros, consultar varios sitios en internet, asistir a varias pláticas de diversos temas, pero si no hacemos, si no experimentamos, si no logramos que “nuestra luz brille”, aquel sueño, aquello que imaginamos, jamás se cristalizará.

Te agradezco que hayas visitado este espacio y por ahora te envío un saludo Desde Aquí….

Silvia Limón

1 de agosto de 2017

(Agosto 2017)
 ¿Qué rumbo llevas?

¿Hacia dónde vas?

¿Ya estás por llegar?

¿Cuántas veces no has escuchado preguntas como esas? Sí, de tus padres, jefes o compañeros de oficina, amigos o por parte de misma pareja.

¿A dónde vas? ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Ya los cumpliste? ¿Cuántos de faltan? ¿Te consideras exitoso? ¿Cuándo vas a empezar a tomarte las cosas en serio? ¿Tú crees que te voy a estar esperando siempre?, y las preguntas son interminables.

Tómate un tiempo para responder lo siguiente.

¿Estás cansado de no tener respuestas ante este tipo de preguntas? ¿Las tendrías que responder?
Y ¿si ni siquiera tienes respuestas porque no te has planteado las preguntas? Pero los demás insisten….

La verdad es que esto de los objetivos, metas, métricas de medición y avance, tan usuales en los medios laborales y pláticas motivacionales de hoy en día, no tendrían por qué abrumarte en tu vida personal.

En una etapa de transformación planetaria y personal como la que estamos viviendo, tu prioridad tendría que ser tu propio proceso de cambio, sin mayor parámetro que la superación constante de tus miedos, el perdón permanente de tus errores, el incremento gradual de la brillantez de tu luz, el aumento considerable de tu capacidad de perdonar, la multiplicación de tu risa y la suma de nuevas proyectos y creaciones que te hacen sentir vivo, o en su caso, que te han devuelto las ganas de vivir.

Sí, por cursi que parezca, en el momento en que tus prioridades se ajusten a tu nueva manera de ver la vida, para entender los acontecimientos y definir tus prioridades, tu perspectiva cambia.

Es obvio que la necesidad de generar un ingreso por medio de un trabajo de oficina o un negocio personal, es parte importante de la ecuación. Y sí, esto incluye seguir relacionándote con personas que no te agradan, jefes soberbios que no aguantas, compañeros de oficina que no toleras, reuniones de trabajo que te desgastan, salir a comer los fines de semana con familiares que no soportas, y demás actividades “cotidianas”.

Sin embargo, tu actitud tiene que ser distinta.

Para ti, la perspectiva de las cosas no tiene que ser la misma. Ya no tienes que interrelacionarte bajo la presión de esa antigua idea de que el sacrificio, el trabajo duro, el desvelo, el esfuerzo descomunal son requisitos indispensables para obtener lo que se desea y quedar bien con los demás…….a costa de tu salud, de tus hijos, de un posible divorcio, de no tener tiempo para ti, de mentiras, traiciones, y demás consecuencias comunes en la vida social y laboral de las personas.

Estamos rebasando la mitad del año y para muchos es tiempo de hacer una evaluación de los primeros 6 meses. Y es cuando de nueva cuenta llegan las preguntas con las que iniciamos esta columna. Y lo peor de todo, las dolorosas respuestas.

“Mmmm, no voy tan mal”, “podría estar peor”, “bueno, mejor que el año pasado, sí…creo”, “algo retrasado, pero en el segundo semestre me recupero”.

La meta es lo de menos: dinero, inversiones, proyectos, ascensos, plan de carrera.

¿La meta es lo de menos?

No tanto si lo ajustamos a: salud, emociones, paz, sensatez, tolerancia, amistades, proyectos de vida, pasiones.

Y si nos empezamos a comparar con el vecino de al lado, o con el compañero de la oficina de enfrente, o la que duele más: la mamá comparándote con tu hermana o tus primos. ¡N’hombre! Ahí te duele más.

No.

Ya no.

Olvídate de andarte comparando con los demás, ya sea en sus metas, aspiraciones o métricas de evaluación. Cada uno es completamente distinto, con propósitos de vida diferentes. Ya no participes en ese juego porque además de lastimarte, vas  a lastimar a otros y nadie resulta ganador.

Si te vas a evaluar, que sea contigo mismo. Con tus comportamientos y actitudes del ayer, y tu realidad de hoy en día. Con tus desplantes de hace un año vs. la madurez que muestras ahora. Tus inseguridades y miedos del 2016 vs. la firmeza y las convicciones del 2017. La intolerancia del pasado vs. la flexibilidad y apertura que debería caracterizarte en estos momentos.

Si tuvieras que evaluar algo, ojalá sea bajo esos parámetros.

Una nueva actitud: la tuya como humano que se transforma. Un nuevo competidor, tú con tu nueva faceta.

Y el resultado de esa evaluación no es para presentarla en ninguna junta de resultados mensual en tu empresa o ante la inquisición de la familia o los reclamos de la pareja. No. Simple y sencillamente servirá como referencia personal para marcar etapas ya superadas en tu camino de transformación.

No es para que nadie te valide o te califique.

Se trata de que tu tengas parámetros que te sirvan de referencia y aprecies el lugar en el que te encuentras hoy, con respecto al ayer, y que bien puedas corroborar tus avances cuando veas el espejo y tengas un mejor semblante, un cuerpo ya no tan frágil, una mente más abierta y un corazón menos susceptible al chantaje emocional.

Si ese es el tipo de evaluación semestral, entonces sí, organízate una sesión de revisión frente a una rica merienda, un buen vinito, y de fondo, tu música favorita.

¡A celebrar!

Con respeto,
Roberto Mendoza C.

*Busca. Infórmate. Cuestiona. Comprende*
“La Verdad Es, Independientemente de lo que te Hayan Enseñado a Creer”

NUEVA ENERGÍA * Enfócate *



En su mensaje “Eligiendo la Esperanza en Tiempos Obscuros”, Selacia nos invita a recordar nuestra naturaleza divina y a que no perdamos nunca el enfoque en aquello que deseamos crear. 

Las energías planetarias en estos momentos nos están empujando a redefinirnos así como a saber lo que es convertirse en un agente del cambio. El viejo mundo al que estábamos acostumbrados está muriendo y está siendo restructurado. El nuevo mundo en el que queremos vivir está en construcción. Hay bastante progreso hacia una sociedad más iluminada y muchos cambios positivos están empezando a darse.

Para estar seguros, continuamos viviendo en tiempo oscuros. Más sin embargo, la luz está ahí. Nuestro reto y sobre todo nuestra habilidad para ir hacia adelante nos permite ser testigos de ambos extremos. Los observamos sin temor y sin agenda, lo que nos ayuda a prevalecer. Pero para los cambios que queremos no podemos fingir amnesia y aislarnos en nuestras casas y comunidades.

Es necesario involucrarse de manera consciente y más elevada. Y ¿qué quiero decir con elevada? Me refiero a la participación activa en el panorama general y no tanto en lo mundano. El panorama general incluya el ciclo de la evolución de la humanidad así como nuestras propias vidas pasadas, que sirvieron de preparación para estar aquí en estos momentos.

Lo mundano tiene que ver con la obsesión por las noticias y quién está haciendo qué; así como las respuestas basadas en el miedo, como la ira, por ejemplo. Está bien de pronto indignarse y hacerlo saber, pero lo que no debemos hacer es quedarnos estancados en ese sentimiento.

Lo que se requiere es una respuesta constructiva. Como agentes transformadores divinos, sabemos la diferencia entre simplemente gritar exasperados y tomar acción para apoyar cosas sobre las cosas que nos apasionan. Cuando lo hacemos de se modo, lo sentimos en nuestro corazón; nos sentimos ben. Enfocarte y apoyar cosas en las que crees, te llenará de energía. Actuar desde la ira te agotará.

Para cumplir con el propósito de tu alma en esta vida debes estar completamente comprometido con ella y perfeccionar tu sabiduría interna de manera que tengas un vínculo irrompible con el espíritu. Conforme lo hagas, tu guía interior te mostrará cuales son los siguientes pasos.  Muchos de ellos se abrirán como ventanas de oportunidad para actuar en el momento adecuado. Pequeños pasos pueden llevarte a dar grandes saltos.

Tu sabiduría interna te ayudará a dirigirte hacia la luz, la verdad y a mirar la realidad de la situación. Te ayudará a evitar pensamiento fantasioso –como el creer que todo estará bien al final, sin importar lo que hayas hecho. Te ayudará a enfocarte en la esperanza, una energía que permite maravillosos progresos que llegan desde los niveles cuánticos de lo desconocido. Tener esperanza es reconocer los potenciales que existen y alimentar su creación con tu conciencia, enfoque y acciones.

Conforme hagas esto te conviertes en la esperanza para el mundo. Te conviertes en un trabajador milagroso que deja semillas de cambio positivo para las siguientes generaciones. 


*Busca. Infórmate. Cuestiona. Comprende*
“La Verdad Es, Independientemente de lo que te Hayan Enseñado a Creer”.
Gracias a el Consejo de los 12 y Selacia por sus enseñanzas
Selacia.com
(Agosto 2017)


Al humano le gusta, qué digo le gusta, le encanta lo facilito, pero sólo para ciertas situaciones. Eso es algo en lo que habría que detenerse a pensar.

Por ejemplo: cuando algo sale mal, la culpa siempre la tiene el jefe, la pareja, los hijos, quien nos ayuda en casa, la abuelita, el amigo, la maestra, el proveedor, el clima, el transporte público…. Y podemos seguir enumerando otras de las 23 mil razones que solemos encontrar para poder echarle la culpa a alguien o a algo, porque nosotros jamás seremos responsables de que aquello no saliera como se esperaba.

Siempre es algo externo lo que influye para que “nada me salga bien”. Ah! Porque además, el hacernos las víctimas nos sale maravillosamente bien. Nos encanta tirarnos al piso para que nos levanten y nos digan: “Pobrecito de ti. Tanto que te esfuerzas” (o algo por el estilo).

Seguimos sin querer darnos cuenta o sin aceptar que somos nosotros, y sólo nosotros, los que vamos creando nuestra realidad día con día, decisión tras decisión. Por ello el futuro es algo que vamos construyendo en nuestro presente, con ayuda de nuestras experiencias pasadas, de manera que el mismo sea maravilloso, tal y como nosotros lo vayamos creando.

Debemos recordar que cada decisión que se toma conlleva un resultado. Es la Ley de Causa y Efecto. Todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta tiene una consecuencia, misma que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, ni la buena o la mala suerte, sólo los resultados. Y no los etiquetemos como ‘positivos’ o ‘negativos’; ese nombre se le podrá dar de acuerdo a la percepción de cada persona.

Lo que para unos es un día horrible porque está nublado y lloviendo, para otros se trata de un día hermoso, porque ese clima ayuda a los pastizales para los animales, a la siembra y a la cosecha, porque el olor a tierra mojada les tranquiliza. En fin, la percepción juega un papel muy importante en cómo se ve el mundo. Como se vive y disfruta de este maravilloso regalo que es la vida.

Pero regresemos al tema inicial de este mensaje que es al humano le gusta lo fácil… pero no siempre.

Es muy fácil sonreír a la persona que está junto a ti en el transporte, en la oficina, cuando vas caminando a tu casa, cuando vas paseando con la mascota, cuando estás jugando con tus hijos en el parque (¡confío que aún tengas esa bonita costumbre!) y sin embargo, no lo haces. Al contrario, te muestras serio y hasta se puede sentir tu malestar al pasar junto a alguna persona.

Es muy fácil levantarte a la hora que suena tu despertador e iniciar tu día estirándote como gato panza arriba en la cama, mirando que ya amaneció, que un nuevo día de aventuras empieza, que tienes un futuro frente a tus ojos. Pero no…. otros 5 minutos… que se hacen 20 (¡ó 30!), te levantas de malas, maldices y si así iniciaste el día ¿cómo esperas que siga?

Es muy fácil que si sabes que tienes una fecha límite para entregar ese proyecto, ese trabajo, esa tarea, ese pago, te tomes el tiempo para llevarlo a cabo en calma. Con la planeación y anticipación debida para que incluso antes de que llegue la fecha límite ya esté concluido pero creemos que es mucho más emocionante hacer las cosas al cuarto para la hora, cuando ya ni siquiera te fijas si hay errores, faltas de ortografía o falta dinero para cubrir el pago completo. Tenías tiempo que malgastaste….. En vez de hacerlo relajado, buscas tensionarte.

En ese tipo de cuestiones es cuando al humano no le gusta lo fácil. Hace todo para complicarse la vida, se queja, se trauma, se enoja, se auto-flagela. Es que hacerlo por la vía fácil es tan rápido, sencillo, agradable y hasta motivador que prefiere usar el camino largo, el sinuoso, el complicado, el que en lugar de sumar, le restará energía y luz a su vida. Elementos con los que contamos para disfrutar, para compartir, y más eso, para regalar y no para malgastar.   

¿Te sonaron algunos de los ejemplos? ¿TODOS?  ¿Por qué no te das oportunidad de hacer las cosas de manera diferente a como las has venido haciendo hasta ahora y constatas que al hacerlo aumentan tus posibilidades de obtener resultados diferentes?.

Te invito a que lo intentes. No se trata de que me creas sólo porque te lo estoy comentando. Se trata de que lo vivas, y sobre todo, de que lo disfrutes.

La vida está ahí, esperando a que decidas…. Esperando tus acciones. Y tú estás listo ¿verdad?

Te agradezco que hayas visitado este espacio y te mando un saludo Desde Aquí...

Silvia Limón