¿Quieres saber más sobre las Coordenadas Energéticas para este mes? Te invitamos a escuchar el episodio más reciente de " NUEVA REV " , dando click en esta liga.
¡Excelente mes!.
Nos escuchamos el 13 de junio.
" Un lugar especial para hablar sobre el conocimiento de la Nueva Energía "
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Nos escuchamos el 13 de junio.
(Mayo 2021)
¿Cuántas veces has escuchado que la experiencia es la mejor maestra en la vida profesional?
¿Será?
Es innegable que para quien tiene la total disposición de aprender, la experiencia es la suprema maestra. La pregunta entonces sería: ¿qué tipo de alumno eres? ¿Uno que entiende la experiencia como parte de un aprendizaje y sin importar el resultado, aprende porque asume sus consecuencias? ¿O uno que no tienen ni idea de lo que pasó?
Hay miles de “alumnos/trabajadores/directivos” que viven sin darse cuenta de lo que crean o manifiestan, y no les gusta hacerse responsables de sus actos ni de sus consecuencias.
Para ellos, todos tienen la culpa, menos ellos mismos. Su idea es que “el jefe no me quiere,” “el compañero me tira mala vibra,” “esa compañera ascendió porque es amiga del jefe,” “se equivocó el del otro departamento y me están culpando a mí,” “yo no lo perdí, ellos no me lo dieron a tiempo.” ¿Cuántos pretextos y escusas más no has escuchado en tu vida personal y profesional?
¿Conoces a alguien así en tu casa, amigos, o en la oficina?
En la parte familiar, quizá los tengas que aguantar. Son familia. Pero en la parte profesional no deberías. Ese tipo de personas son generadores de conflictos y siempre tienen un problema para cada solución, o siempre tienen un pretexto para cada iniciativa. En verdad, no los quieres cerca de ti.
Tú, no seas uno de ellos. Tú, sí aprendes de las experiencias. Te enriqueces, maduras, creces, mejoras. Te salgan bien o te salgan mal las cosas, aprendes, si es que tienes la voluntad de aceptar tus errores y quieres capitalizarlos para no volverlos a repetir.
Nunca desperdicies las oportunidades y enseñanzas de un fracaso porque si no lo haces, estás condenado a repetirlo una y otra vez.
De ahí que, nuestra respetuosa recomendación es que cada vez que trabajes en una actividad determinada, aceptes tu participación en los resultados buenos o malos, una vez que esa actividad o trabajo haya terminado. Independientemente del resultado, evalúa y aprende. Reflexiona tu papel dentro de la actividad. ¿Fue positivo? ¿Negativo? ¿Te hiciste tonto mientras los demás trabajaban?
Si todo salió bien y tú no cumpliste, ¿te estás colgando medallas de otros? Si salió mal y tú sí trabajaste, ¿te están culpando de algo que no era tuyo?
Sí estimados amigos, la experiencia puede ser una gran maestra, siempre y cuando estemos dispuestos a evaluar, reflexionar y aceptar las enseñanzas.
Para que la experiencia siempre se enriquecedora, no dejes de preguntarte lo siguiente:
1.- ¿Cumplí con lo que se me pidió?
2.- ¿Superé mis propias expectativas o estuve debajo de mi nivel tradicional?
3.- ¿Aporté a la resolución de los problemas o simplemente cumplí con lo mínimo indispensable?
4.- ¿Qué hice correctamente que quiero repetir?
5.- ¿Qué hice mal que no debo volver a hacer?
6.- ¿Qué aspecto en específico necesito mejorar?
7.- ¿Cuál es la mejor forma de demostrar que lo que hago –independientemente de la tarea- tiene valor?
Respóndelas, y verás que cada experiencia sí tiene un gran aprendizaje. La experiencia sí tiene que ser una “gran maestra.”
Con cariño y respeto.
Su amigo,
Roberto Mendoza C.
*Busca. Infórmate. Cuestiona. Comprende*
“La
Verdad Es, Independientemente de lo que te Hayan Enseñado a Creer”
(Mayo 2021)
Uno de los más nobles sentimientos que puede tener un ser humano es el de la compasión.
Pero aclaro, cuando digo compasión, no me refiero al sentimiento asociado a tener lástima por las personas y pedir o esperar que les vaya mejor, no.
Cuando hablo de compasión me refiero a ese sentimiento que tiene que ver con la solidaridad, con la empatía, con el respeto, con el no juzgar al otro simplemente porque no hace lo que a mí me gusta, o lo que prefiero, lo que me enseñaron, lo que quiero o a lo que estoy acostumbrado.
Decía que la compasión es un noble sentimiento, y lo es porque es uno de los elementos que forman parte del amor. Por ello la compasión es tan linda y podría decir, tan pura.
Si eres compasivo, permitirás -sin juzgar- que quien está junto a ti decida lo que crea conveniente, y respetarás esa decisión, aún cuando no tiene nada que ver con tu sistema de creencias.
Y si es así, lo haces desde el amor. No el amor platónico o romántico, sino el amor incondicional y compasivo para con tus semejantes.
Y lo mismo ocurre contigo mismo. ¡El primero con quien debes mostrar compasión es contigo, por supuesto!. Ya lo hemos comentado en este espacio, y aunque suene trillado, lo repetiremos: si no aprendes a amarte al 100%, con todo lo que eres, tienes, sabes y tienes para dar no esperes que te amen en el exterior.
Si nos haces el favor de seguir nuestro programa " NUEVA REV ", habrás escuchado que en nuestra introducción mencionamos que parte del “Despertar” es cuando dejas a un lado las voces externas y comienzas a escuchar tu interior (a pesar de lo raro que se siente hablar con uno mismo). Bueno, pues ese interior tiene al amor y la compasión como parte de sus elementos.
Ahora bien, tu voz interior (tu Pepe Grillo, como yo lo llamo) es tu mejor consejera, la más sabia y quien siempre te hablará de manera compasiva y amorosa.
La compasión es más que un sentimiento, es un catalizador espiritual, por ello es que no tiene nada que ver con lástima o tragedia. Es una especie de fuerza que llevas en tu interior. Ese al que todavía algunos temen hacerle caso.
Estoy segura que tú como Nuevo Humano habitando en la Nueva Tierra ya no eres de los que temen escuchar a su interior… 😉 y practican la compasión de manera diaria.
Te agradezco que hayas visitado este espacio y te mando un saludo Desde Aquí...
Silvia
Limón
Te invito a que me escribas a: lanuevaconciencia@gmail.com
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| Tu "voz interior" |
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¡Que tengas extraordinario mes!.
Nos escuchamos el 9 de mayo.
(Abril 2021)
¿Cuántas veces no evadimos la responsabilidad que nos corresponde?
La realidad es que varias. Si no es que siempre.
No somos creaturas que nos guste hacernos responsables de nuestros actos. Es más, hacemos las cosas sin pensar en las consecuencias que puedan producir. Y claro está, cuando esas consecuencias se hacen presentes en nuestras vidas, lo lamentamos y tratamos de buscar culpables por lo que nos sucede.
“Que si fui víctima de las circunstancias; que si yo confié en ellos, pero me engañaron; que si le di mi palabra, pero el otro no la cumplió; que nunca pensé que eso llegara ocurrir; que no sé cómo se fue a enterar él o ella; que si yo hice lo que estaba en mis manos pero me fallaron.”
Somos los reyes de las escusas y los pretextos.
¿No te has cansado de ser la víctima?
¿No te has cansado de buscar culpables en tu vida?
¿No sería éste, un buen momento para hacerte responsable de tu realidad?
Sí, tú.
Ya deja a atrás los traumas de la infancia. Ya no culpes a tu papá que fue muy estricto y te generó este o aquel trauma. Ya no culpes a tu mamá porque te consintió demasiado y ahora no tienes el carácter para enfrentar decisiones difíciles. No culpes a tu primera esposa por aquel daño moral que te causó después del divorcio.
Ya es momento de entender algo por el resto de nuestras vidas.
Somos libres de decidir o hacer lo que queramos. Sin embargo, nunca olvides que, para cada decisión y acción, siempre existirá una consecuencia. Así que antes de decir o hacer algo la próxima vez, reflexiona por un instante y trata de proyectar las posibles consecuencias de tus actos.
Si lo haces, podrás detenerte a tiempo antes de equivocarte. Y si de todas maneras quieres hacerlo, adelante. Pero no olvides. Habrá una consecuencia. Positiva o negativa. Pero ahí estará.
Y tú serás el responsable de lo que pase después. Nadie más. Sólo tú.
Cuando lo entiendas y te quede claro que tienes que hacerte responsable de tus actos, tu vida dará un giro importante. Recuerda, eres responsable de lo que haces o dejas de hacer.
Entre más evadas tu responsabilidad, más culpa sentirás y serás más débil.
Ya no dejes que te controlen las circunstancias. Te sorprenderá lo que vas a conseguir cuando asumas la responsabilidad de tus actos, y exijas a los demás que asuman la suya.
Con cariño y respeto.
Su amigo,
Roberto Mendoza C.
*Busca. Infórmate. Cuestiona. Comprende*
“La Verdad Es, Independientemente de lo que te Hayan Enseñado a Creer”
(Abril 2021)
Qué cierta es aquella frase que dice: “Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”.
Hay infinidad de historias que muestran las innumerables ocasiones que un amigo estuvo ahí para ayudar, consolar, echar porras. desafiar, decirte que estabas mal y ayudarte a corregir el camino.
Un amigo puede reír o llorar contigo. Se alegra con tus victorias y sufre con tus derrotas. Es quien está a tu lado tanto en el momento más difícil como cuando alcanzas un gran logro.
Tener un amigo, un buen amigo, es maravilloso, pero y ¿tú eres tu mejor amigo?, o ¿al menos has intentado serlo?
Esas historias motivadoras y alegres sobre la amistad que has leído o que has visto en películas, usualmente alegran tu corazón cuando las conoces.
Pero todo aquello que has leído sobre la amistad o que en algún momento hayas pensado al respecto y que compartes con quienes te rodean, deberías intentarlo primero que nadie contigo.
Tenerte paciencia, felicitarte por tus logros, alentarte, tratarte bien. Si algo no sale como lo planeabas, darte una palmadita en la espalda y volver a intentarlo, esta vez de manera diferente.
Algo así es lo que haces por un amigo, ¿no? Bueno, pues ¿por qué no intentarlo contigo? Si sabes cómo eres y qué es lo que buscas lograr, tener a ese buen amigo dentro de ti, que pueda guiarte, ayudarte y alertarte, resultará una grata experiencia.
Recuerda que eres la persona más importante que tienes en esta vida. Por tanto, sería muy bueno que esa persona importante y tú, que son uno mismo, fueran mejores amigos, ¿no te parece?
Dáte la oportunidad. Seguro que este nuevo amigo te abrirá los ojos a nuevas perspectivas.
Te agradezco que hayas visitado este espacio y te mando un saludo Desde Aquí...
Silvia Limón